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Su historia
Alan tenía un par de años cuando entró en dependencias municipales. Si no le encontrábamos familia a tiempo, su siguiente destino iba a ser la perrera, así que empezamos a moverlo enseguida. Es un perro chiquito y muy sociable, y los niños le adoran. Ese carácter tan fácil hizo el resto: Alan encontró una familia con la que empezar una nueva vida.
Gracias por hacerlo posible
Cada final feliz es el resultado del esfuerzo de muchas personas: los colaboradores que dan el aviso, las casas de acogida y las familias que deciden adoptar. Gracias por formar parte de esta historia.
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Alan ya ha encontrado su hogar, pero todavía hay otros perros esperando una segunda oportunidad.
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