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Su historia
Aria apareció sola en Sevilla y, antes de que acabara en la perrera, la trajimos a Madrid. Calculamos que tenía unos tres o cuatro años, quizá algo menos, y pesaba apenas cinco kilos. Era una perrita chiquita, buena y tranquila, sociable y noble, de esas a las que les gusta todo el mundo. Solo le faltaba un hogar propio, y ya en Madrid lo encontró: Aria fue adoptada y empezó su nueva vida en familia.
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Cada final feliz es el resultado del esfuerzo de muchas personas: los colaboradores que dan el aviso, las casas de acogida y las familias que deciden adoptar. Gracias por formar parte de esta historia.
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Aria ya ha encontrado su hogar, pero todavía hay otros perros esperando una segunda oportunidad.
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