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Su historia
Arya era hija de Elsa. De su familia sabíamos quién era la madre, aunque no el padre, y por eso se esperaba que de adulta fuera de tamaño mediano. Con casi dos meses ya estaba lista para dar el salto a un hogar propio, y no tardó en encontrar la familia con la que crecer. Hoy ya vive con ella.
Gracias por hacerlo posible
Cada final feliz es el resultado del esfuerzo de muchas personas: los colaboradores que dan el aviso, las casas de acogida y las familias que deciden adoptar. Gracias por formar parte de esta historia.
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Arya ya ha encontrado su hogar, pero todavía hay otros perros esperando una segunda oportunidad.
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