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Su historia
Arya era una de las cachorras de mastín que HappyDog encontró en un descampado de Granada cuando tenían dos meses. Estaban solas, con hambre y asustadas, y hubo que hacer auténticos malabares para poder recogerlas a todas. Lo consiguieron, y desde ese día Arya y sus hermanas quedaron a salvo, a la espera de una familia. Arya, una mastina con mucho por crecer, encontró la suya y fue adoptada.
Gracias por hacerlo posible
Cada final feliz es el resultado del esfuerzo de muchas personas: los colaboradores que dan el aviso, las casas de acogida y las familias que deciden adoptar. Gracias por formar parte de esta historia.
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Arya ya ha encontrado su hogar, pero todavía hay otros perros esperando una segunda oportunidad.
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