Su historia
Avrill formaba parte de una camada de ocho cachorros que sacamos de una finca de la provincia de Sevilla, llenos de garrapatas, pulgas y parásitos. Los desparasitamos por dentro y por fuera, los bañamos y les quitamos las garrapatas una a una hasta dejarlos sanos y limpios. Eran mestizos con algo de mastín, quizá con border collie o husky, porque algunos tenían un ojo de cada color. Con mes y medio, Avrill ya estaba lista para su primera vacuna. Poco después, ya en Madrid, protegida y bien cuidada, empezó a buscar hogar junto a sus hermanos, y encontró a su familia.
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Cada final feliz es el resultado del esfuerzo de muchas personas: los colaboradores que dan el aviso, las casas de acogida y las familias que deciden adoptar. Gracias por formar parte de esta historia.
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Avrill ya ha encontrado su hogar, pero todavía hay otros perros esperando una segunda oportunidad.









