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Su historia
Ayra era una mestiza preciosa que aún no llegaba al año cuando buscaba hogar. Era buenísima, equilibrada y con un comportamiento ejemplar, una perrita de sofá capaz de curarle el alma a cualquiera. Durante esos días la llamaban Luz de luna, brillante como la luna menguante. Ella es todo amor, y con ese carácter encontró su familia.
Gracias por hacerlo posible
Cada final feliz es el resultado del esfuerzo de muchas personas: los colaboradores que dan el aviso, las casas de acogida y las familias que deciden adoptar. Gracias por formar parte de esta historia.
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Ayra ya ha encontrado su hogar, pero todavía hay otros perros esperando una segunda oportunidad.
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