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Su historia
Cala tenía unos tres meses cuando apareció junto a su hermano Puxi en la calle, en un pueblo de Granada. Estaban llenos de pulgas, hambrientos y pasando un calor tremendo, a cuarenta grados y sin saber dónde beber agua. Los rescatamos y nos los trajimos a Madrid para buscarles la mejor familia. Parecían un cruce de pinscher grande con algo más. Cala encontró su hogar, y hoy está adoptada.
Gracias por hacerlo posible
Cada final feliz es el resultado del esfuerzo de muchas personas: los colaboradores que dan el aviso, las casas de acogida y las familias que deciden adoptar. Gracias por formar parte de esta historia.
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Cala ya ha encontrado su hogar, pero todavía hay otros perros esperando una segunda oportunidad.
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