Su historia
Camilo apareció en Toledo atado a un árbol, solo, y de allí vino a Madrid con HappyDog. Tenía siete meses y enseguida demostró que era muy bueno, cariñoso, sociable y apto con todos los perros. En su casa de acogida, junto a la perrita de la familia, era feliz. Hacía sus necesidades en la calle, podía quedarse solo en casa sin romper nada y, tras pasar por las manos de una voluntaria con dotes de estilista canina, quedó guapísimo. Poco después llegó su familia definitiva y Camilo fue adoptado.
Gracias por hacerlo posible
Cada final feliz es el resultado del esfuerzo de muchas personas: los colaboradores que dan el aviso, las casas de acogida y las familias que deciden adoptar. Gracias por formar parte de esta historia.
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Camilo ya ha encontrado su hogar, pero todavía hay otros perros esperando una segunda oportunidad.









