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Su historia
Carla tenía unos cuatro meses cuando llegó a nosotros desde Sevilla. No conocíamos sus orígenes, pero sí que su anterior dueña no podía seguir ocupándose de un cachorro, con todo el trabajo que eso supone. Por su aspecto pensábamos que era un cruce de labrador con algún tipo de pastor o perro de aguas, porque tenía un precioso pelo largo y rizado. Buscamos para ella un buen hogar donde crecer, y Carla lo encontró.
Gracias por hacerlo posible
Cada final feliz es el resultado del esfuerzo de muchas personas: los colaboradores que dan el aviso, las casas de acogida y las familias que deciden adoptar. Gracias por formar parte de esta historia.
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Carla ya ha encontrado su hogar, pero todavía hay otros perros esperando una segunda oportunidad.
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