Su historia
Coco es un pomerania que llegó a HappyDog con ocho años. Aunque pareciera un peluche, era un perro con necesidades muy concretas: no le gustaba que lo cogieran en brazos, ni los gritos, ni que lo agobiaran, porque había tenido un pasado difícil. Por eso su familia tenía que entenderlo bien y pasar por muchos filtros. Había vivido siempre con Jackie, su padre, y cuando su familia no pudo seguir con ellos pasaron a acogida, donde se mostraron buenos y cariñosos. Coco encontró por fin una familia que lo respeta.
Gracias por hacerlo posible
Cada final feliz es el resultado del esfuerzo de muchas personas: los colaboradores que dan el aviso, las casas de acogida y las familias que deciden adoptar. Gracias por formar parte de esta historia.
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Coco ya ha encontrado su hogar, pero todavía hay otros perros esperando una segunda oportunidad.








