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Su historia
Flora llegó a Madrid siendo una cachorra. Con unos cinco meses seguía creciendo guapa y sana en su casa de acogida, donde la mimaban como a una princesa y era muy feliz. Necesitaba una familia estable que le diera amor incondicional y para siempre, y la espera mereció la pena: Flora fue adoptada y encontró por fin su hogar definitivo.
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Cada final feliz es el resultado del esfuerzo de muchas personas: los colaboradores que dan el aviso, las casas de acogida y las familias que deciden adoptar. Gracias por formar parte de esta historia.
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Flora ya ha encontrado su hogar, pero todavía hay otros perros esperando una segunda oportunidad.
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