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Su historia
Frida era una pinscher preciosa de unos cinco meses que llegó a Madrid desde la provincia de Sevilla. Su caso fue tan rápido que no dio tiempo ni a publicarla: enseguida apareció una persona muy interesada en ella. Así que, cuando llegó a Madrid aquel viernes, viajó ya adoptada directamente a su nuevo hogar. Fue uno de esos finales felices que se escriben solos, sin esperas, y Frida empezó su nueva vida desde el primer día.
Gracias por hacerlo posible
Cada final feliz es el resultado del esfuerzo de muchas personas: los colaboradores que dan el aviso, las casas de acogida y las familias que deciden adoptar. Gracias por formar parte de esta historia.
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Frida ya ha encontrado su hogar, pero todavía hay otros perros esperando una segunda oportunidad.
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