Su historia
Ginger era una pinscher de algo más de un año y unos seis kilos que vivía en Sevilla. Su cuidadora no podía seguir el ritmo de una perrita tan joven y enérgica, así que Ginger viajó a Madrid con HappyDog. Era un amor: súper cariñosa, muy sociable y con muchísimas ganas de conocer el mundo. Necesitaba una familia activa que le diera una vida llena de emociones, y la encontró. Ginger fue adoptada y dejó atrás una rutina demasiado tranquila para su energía.
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Cada final feliz es el resultado del esfuerzo de muchas personas: los colaboradores que dan el aviso, las casas de acogida y las familias que deciden adoptar. Gracias por formar parte de esta historia.
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Ginger ya ha encontrado su hogar, pero todavía hay otros perros esperando una segunda oportunidad.








