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Su historia
Goofy llegó a HappyDog con seis años y un aspecto de auténtico peluche. Fue presentado como el último rescate del equipo y enseguida quedó claro cómo era: una nube con patitas, enérgico, sociable y apto con otros perros, un amor de perrito con el que era imposible no encariñarse. Su historia terminó como tenía que terminar: Goofy fue adoptado y hoy ya disfruta de su familia.
Gracias por hacerlo posible
Cada final feliz es el resultado del esfuerzo de muchas personas: los colaboradores que dan el aviso, las casas de acogida y las familias que deciden adoptar. Gracias por formar parte de esta historia.
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Goofy ya ha encontrado su hogar, pero todavía hay otros perros esperando una segunda oportunidad.
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