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Su historia
Kati pasaba día y noche sola en una terraza, sin comida ni agua y en pleno calor, hasta que HappyDog la rescató. Con el equipo empezó su nueva vida. Tenía un año, no llegaba a los seis kilos y era buena, cariñosa y sociable. Se dio en adopción con contrato y seguimiento, y hoy Kati ya está con su nueva familia.
Gracias por hacerlo posible
Cada final feliz es el resultado del esfuerzo de muchas personas: los colaboradores que dan el aviso, las casas de acogida y las familias que deciden adoptar. Gracias por formar parte de esta historia.
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Kati ya ha encontrado su hogar, pero todavía hay otros perros esperando una segunda oportunidad.
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