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Su historia
Kiara llegó de Andalucía con unos tres meses. Era una podenquita blanca como la nieve, algo tímida al principio, pero cuando cogía confianza se convertía en una pegatina. No se sabía nada de sus padres, aunque se esperaba que fuera de tamaño mediano. Con cinco meses ya era una cachorra sociable y cariñosa que esperaba en Madrid a que una familia se fijara en ella. Esa familia llegó y Kiara ya disfruta de su nuevo hogar.
Gracias por hacerlo posible
Cada final feliz es el resultado del esfuerzo de muchas personas: los colaboradores que dan el aviso, las casas de acogida y las familias que deciden adoptar. Gracias por formar parte de esta historia.
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Kiara ya ha encontrado su hogar, pero todavía hay otros perros esperando una segunda oportunidad.
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