Su historia
Kinder tenía alrededor de 2 años y antes de llegar a nosotras vivía atado todo el día, sin apenas atención. Era un chico guapo y algo tímido, pero bastaba un poco de cariño para ganárselo. Otro perro le había mordido y hubo que operarle para cerrar las heridas; se recuperó por completo y sin secuelas. Se llevaba bien con perros pequeños y con hembras, y con los machos todavía necesitaba su tiempo. Se entregó con todo el protocolo veterinario al día y hoy está en su casa definitiva.
Gracias por hacerlo posible
Cada final feliz es el resultado del esfuerzo de muchas personas: los colaboradores que dan el aviso, las casas de acogida y las familias que deciden adoptar. Gracias por formar parte de esta historia.
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Kinder ya ha encontrado su hogar, pero todavía hay otros perros esperando una segunda oportunidad.








