Su historia
Lolo era un pastor alemán de año y medio que pasaba los días en una habitación, sin apenas salir, y se notaba en el estado de sus uñas. HappyDog se empeñó en traerlo a Madrid y buscarle un buen adoptante que lo quisiera y lo sacara a dar buenos paseos. Solo había que verle la cara para saber lo noble que era: súper cariñoso y agradecido con cualquier cosa que se hiciera por él. Encontró esa familia y se fue adoptado.
Su nueva vida
Lolo vive relajado y lleno de mimos: su familia lo peina, lo acicala y lo cuida como en un spa. Los vídeos que manda su adoptante muestran justo la vida que HappyDog quiere para todos sus rescatados.
Gracias por hacerlo posible
Cada final feliz es el resultado del esfuerzo de muchas personas: los colaboradores que dan el aviso, las casas de acogida y las familias que deciden adoptar. Gracias por formar parte de esta historia.
¿Quieres protagonizar otra historia como esta?
Lolo ya ha encontrado su hogar, pero todavía hay otros perros esperando una segunda oportunidad.










