Su historia
Mamba era una pastor belga de unos diez meses que fue recogida en una playa de Huelva. Llegó muy delgada y con el cuerpo marcado de cicatrices, también en el hocico. Aun así, se puso contentísima cuando una chica se paró a hablar con ella y le propuso venirse con nosotros. En Madrid le preparamos una casa de acogida para darle la bienvenida. Era súper agradecida, se dejaba hacer y lo demostraba en cada gesto; solo pedía paz, cariño y comida. Hoy Mamba está adoptada.
Gracias por hacerlo posible
Cada final feliz es el resultado del esfuerzo de muchas personas: los colaboradores que dan el aviso, las casas de acogida y las familias que deciden adoptar. Gracias por formar parte de esta historia.
¿Quieres protagonizar otra historia como esta?
Mamba ya ha encontrado su hogar, pero todavía hay otros perros esperando una segunda oportunidad.









