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Su historia
Meel y su hermano aparecieron siendo bebés, los dos solos, en un camino forestal. Acabaron en una perrera de Sevilla, donde fueron creciendo entre rejas sin que nadie los reclamara. Con unos cuatro meses los sacamos de allí para buscarles el hogar que no habían tenido nunca. Meel lo encontró: hoy está adoptada.
Gracias por hacerlo posible
Cada final feliz es el resultado del esfuerzo de muchas personas: los colaboradores que dan el aviso, las casas de acogida y las familias que deciden adoptar. Gracias por formar parte de esta historia.
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Meel ya ha encontrado su hogar, pero todavía hay otros perros esperando una segunda oportunidad.
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