Su historia
Meg era el más pequeñito de una camada de cachorros mestizos de pastor leonés, llenos de vida, que llegó a HappyDog desde Toledo. Con dos meses, sus hermanos fueron encontrando familia uno tras otro y él se quedó como el último por adoptar. En HappyDog se empeñaron en esperar a la familia más bonita, la que entendiera que adoptar es para siempre. La espera mereció la pena: Meg encontró su hogar sin salir de casa.
Su nueva vida
Su casa de acogida no fue capaz de dejarlo marchar y decidió adoptarlo, así que Meg se quedó para siempre con quienes lo habían cuidado en acogida.
Gracias por hacerlo posible
Cada final feliz es el resultado del esfuerzo de muchas personas: los colaboradores que dan el aviso, las casas de acogida y las familias que deciden adoptar. Gracias por formar parte de esta historia.
¿Quieres protagonizar otra historia como esta?
Meg ya ha encontrado su hogar, pero todavía hay otros perros esperando una segunda oportunidad.








