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Su historia
Meyer era un cachorro mestizo de podenco y labrador de unos tres meses, de la provincia de Sevilla. Había sido adoptado poco antes, pero la persona que se lo llevó tuvo que dedicarse a cuidar de un familiar y no pudo quedárselo. Era un bomboncito dulce, lleno de vida y de amor, así que le buscamos con cuidado un nuevo hogar responsable, donde no volviera a cambiar de casa. Lo encontró: Meyer fue adoptado para siempre.
Gracias por hacerlo posible
Cada final feliz es el resultado del esfuerzo de muchas personas: los colaboradores que dan el aviso, las casas de acogida y las familias que deciden adoptar. Gracias por formar parte de esta historia.
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Meyer ya ha encontrado su hogar, pero todavía hay otros perros esperando una segunda oportunidad.
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