Su historia
Mila llegó de Granada a Madrid con unos tres años, algo perdida y desubicada. Su casa de acogida se esforzó cada día por verla feliz: con una alimentación adecuada bajó cinco kilos, reguló su digestión y empezó a disfrutar de grandes paseos por el campo. Venció sus miedos, aprendió a confiar y se hizo una pandilla de amigos en la acogida. Era noble, cariñosa y entregada, apta con gatos y con todo tipo de animales y personas, y se adaptaba enseguida a la gente que le daba amor. Tras meses de espera, Mila encontró por fin la familia que merecía.
Gracias por hacerlo posible
Cada final feliz es el resultado del esfuerzo de muchas personas: los colaboradores que dan el aviso, las casas de acogida y las familias que deciden adoptar. Gracias por formar parte de esta historia.
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Mila ya ha encontrado su hogar, pero todavía hay otros perros esperando una segunda oportunidad.









