Su historia
Mulan llegó a HappyDog con cuatro meses y medio. No sabíamos quiénes eran sus padres, pero se esperaba que fuera de tamaño mediano o pequeño. Era cariñosa, sociable y muy tranquila para ser un bebé. Con nueve meses volvió con nosotras por motivos ajenos a ella. Seguía siendo una perrita buenísima, súper mimosa, una auténtica pegatina, simpática con todo el mundo y acostumbrada a convivir con otros perros. Buscábamos una familia que la quisiera para siempre, y la encontró: hoy Mulan ya vive con su nueva familia.
Gracias por hacerlo posible
Cada final feliz es el resultado del esfuerzo de muchas personas: los colaboradores que dan el aviso, las casas de acogida y las familias que deciden adoptar. Gracias por formar parte de esta historia.
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Mulan ya ha encontrado su hogar, pero todavía hay otros perros esperando una segunda oportunidad.









