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Su historia
Neo vivía en la calle hasta que una de las rescatistas de HappyDog, que lo da todo por los animales, se hizo cargo de él. Para cubrir su primer protocolo veterinario hubo que pedir ayuda, y muchas personas pusieron su granito de arena de forma anónima. Después, el equipo movió cielo y tierra para traerlo hasta Madrid. Gracias a todos ellos, Neo encontró su nueva familia.
Gracias por hacerlo posible
Cada final feliz es el resultado del esfuerzo de muchas personas: los colaboradores que dan el aviso, las casas de acogida y las familias que deciden adoptar. Gracias por formar parte de esta historia.
¿Quieres protagonizar otra historia como esta?
Neo ya ha encontrado su hogar, pero todavía hay otros perros esperando una segunda oportunidad.
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