Su historia
Neo era un podenco de unos ocho meses y diez kilos que vagaba por las calles de un pueblo de Huelva, hambriento y pidiendo comida. Estuvieron a punto de atropellarlo, así que lo recogimos y lo llevamos a una residencia mientras le buscábamos una casa. Después lo trajimos a Madrid, a una casa de acogida, donde enseñó lo que es: obediente, dulce, súper cariñoso, sociable, divertido y siempre con ganas de jugar. Llegó la familia perfecta para él, y hoy Neo está adoptado.
Gracias por hacerlo posible
Cada final feliz es el resultado del esfuerzo de muchas personas: los colaboradores que dan el aviso, las casas de acogida y las familias que deciden adoptar. Gracias por formar parte de esta historia.
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Neo ya ha encontrado su hogar, pero todavía hay otros perros esperando una segunda oportunidad.










