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Su historia
Oriol era un cachorro de pastor belga malinois de dos meses. Su familia nos lo entregó porque el otro perro de la casa no lo aceptaba y ya había intentado morderle varias veces; prefirieron no arriesgarse y pedirnos que le buscáramos un hogar. Mientras tanto, un amigo de la asociación se ofreció como casa de acogida y aportó además su experiencia como adiestrador. Con esos buenos cimientos, Oriol encontró una bonita familia con la que crecer.
Gracias por hacerlo posible
Cada final feliz es el resultado del esfuerzo de muchas personas: los colaboradores que dan el aviso, las casas de acogida y las familias que deciden adoptar. Gracias por formar parte de esta historia.
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Oriol ya ha encontrado su hogar, pero todavía hay otros perros esperando una segunda oportunidad.
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