Su historia
Pitt llegó a HappyDog a través de nuestras compañeras de Sevilla, que nos pidieron ayuda. Tenía solo un par de años y una cadera rota por dos sitios. Con el tiempo se recuperó del todo, y en su casa de acogida decían que no había perro más bueno. Era guapo, obediente, cariñoso y agradecido, con mucha vida por delante. Su adopción se hizo esperar, pero llegó: Pitt fue felizmente adoptado.
Su nueva vida
Con su familia, Pitt corre feliz a pesar de su cadera. Es uno de los mejores ejemplos de lo feliz que puede llegar a ser un perro rescatado.
Gracias por hacerlo posible
Cada final feliz es el resultado del esfuerzo de muchas personas: los colaboradores que dan el aviso, las casas de acogida y las familias que deciden adoptar. Gracias por formar parte de esta historia.
¿Quieres protagonizar otra historia como esta?
Pitt ya ha encontrado su hogar, pero todavía hay otros perros esperando una segunda oportunidad.







