Su historia
Pruna era una cruce de husky de apenas 18 meses. Fue incautada tras pasar mucho tiempo atada con una cadena que le llegó a herir el cuello. Después vivió en un refugio, donde solo salía unos diez minutos al día a correr por el patio. Aun así conservaba una mirada tierna y una sonrisa enorme, y en cuanto le abrían la puerta se ponía a jugar. Queríamos para ella un lugar donde no volver a estar encerrada ni atada, y lo encontró: hoy Pruna está adoptada.
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Cada final feliz es el resultado del esfuerzo de muchas personas: los colaboradores que dan el aviso, las casas de acogida y las familias que deciden adoptar. Gracias por formar parte de esta historia.
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Pruna ya ha encontrado su hogar, pero todavía hay otros perros esperando una segunda oportunidad.









