Su historia
Puchi tenía doce años, era un perrito toy sociable y cariñoso, un canijo muy especial. Vivía con una señora que falleció, y su familia lo entregó a HappyDog. Llegó sin mandíbula inferior, con la boca muy dañada y con la cadera y las rodillas desgastadas, por lo que cojeaba. Hubo que encontrarle casa en solo dos días, y al final la encontró en el mejor sitio: Silvia, que adora a los abuelos, se lo quedó en su propia manada.
Su nueva vida
Puchi forma parte de la manada de Silvia. Cojea, pero ahora vive como un perro de verdad, que sale y pasea, en lugar de ir de un lado a otro en un bolso.
Gracias por hacerlo posible
Cada final feliz es el resultado del esfuerzo de muchas personas: los colaboradores que dan el aviso, las casas de acogida y las familias que deciden adoptar. Gracias por formar parte de esta historia.
¿Quieres protagonizar otra historia como esta?
Puchi ya ha encontrado su hogar, pero todavía hay otros perros esperando una segunda oportunidad.







