Su historia
Renata es hija de una husky y un podenco. Llegó a Madrid con mes y medio junto a su hermana, que encontró familia al día siguiente. Ella tardó algo más: durante unos meses la fuimos presentando mientras crecía en una casa con más perros, donde se portaba de diez. Quien la conocía descubría a una perrita cariñosa, sociable, acostumbrada a vivir en manada, dulce y súper educada, a la que le encantaba todo el mundo. Incluso acudió a un partido. Y llegó su familia definitiva.
Gracias por hacerlo posible
Cada final feliz es el resultado del esfuerzo de muchas personas: los colaboradores que dan el aviso, las casas de acogida y las familias que deciden adoptar. Gracias por formar parte de esta historia.
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Renata ya ha encontrado su hogar, pero todavía hay otros perros esperando una segunda oportunidad.









