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Su historia
Rufo era un cachorrete de cinco o seis meses, todo un bellezón, cuando HappyDog empezó a buscarle un hogar. Juguetón, sociable y muy cariñoso, como buen cachorro, prometía convertirse en un perro grande. Con ese carácter lo tenía todo para hacer feliz a una familia, y así fue: Rufo encontró la suya y fue adoptado.
Gracias por hacerlo posible
Cada final feliz es el resultado del esfuerzo de muchas personas: los colaboradores que dan el aviso, las casas de acogida y las familias que deciden adoptar. Gracias por formar parte de esta historia.
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Rufo ya ha encontrado su hogar, pero todavía hay otros perros esperando una segunda oportunidad.
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