Su historia
Sulley era un cruce de labrador y mastín. Lo rescataron con pocos días de vida junto a sus tres hermanos y lo criaron a biberón. Vivió sus primeros meses con la familia que lo adoptó, pero al crecer ya no podían tenerlo en casa y HappyDog volvió a buscarle un hogar. Mientras tanto estuvo en una finca, a la espera de alguien que se enamorara de él. Con unos siete meses ya era un perrazo grande, de carácter noble, tranquilo, muy dulce y sociable. Esa familia llegó y Sulley encontró su hogar definitivo.
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Cada final feliz es el resultado del esfuerzo de muchas personas: los colaboradores que dan el aviso, las casas de acogida y las familias que deciden adoptar. Gracias por formar parte de esta historia.
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Sulley ya ha encontrado su hogar, pero todavía hay otros perros esperando una segunda oportunidad.










