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Su historia
Theo era un podenco de apenas un año, un eterno cachorrón y un eterno adolescente. Le costó encontrar familia, pero mientras tanto aprendió, gracias a la paciencia y los premios de quien lo cuidaba, a hacer sus necesidades fuera de casa. Era muy listo, bueno, sociable y pura dulzura, con unos ojos que enamoraban. Quien lo adoptara se llevaría una joya cada vez más pulida, y así fue: Theo encontró su familia.
Gracias por hacerlo posible
Cada final feliz es el resultado del esfuerzo de muchas personas: los colaboradores que dan el aviso, las casas de acogida y las familias que deciden adoptar. Gracias por formar parte de esta historia.
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Theo ya ha encontrado su hogar, pero todavía hay otros perros esperando una segunda oportunidad.
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