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Su historia
Uriel tenía seis meses y estaba en Granada, desde donde HappyDog quería traerlo a Madrid. Era un pinscher sociable y muy cariñoso. Desde la asociación sabían que tendría muchas familias interesadas, y recordaban que todos sus perros, sean o no de raza, merecen lo mismo: una vida estupenda en la que les den todo lo mejor. Uriel la consiguió, porque hoy ya está con su nueva familia.
Gracias por hacerlo posible
Cada final feliz es el resultado del esfuerzo de muchas personas: los colaboradores que dan el aviso, las casas de acogida y las familias que deciden adoptar. Gracias por formar parte de esta historia.
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Uriel ya ha encontrado su hogar, pero todavía hay otros perros esperando una segunda oportunidad.
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