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Su historia
Violeta formaba parte de una camada nacida en la provincia de Sevilla. La persona que tenía a la madre nos entregó a todos los cachorros con apenas un mes, porque decía que la madre los rechazaba. No pudimos conocer a los padres, pero todo apuntaba a que eran podencos o mestizos de podenco. Desde ese momento recibieron cuidados y mucho cariño, mientras buscábamos para cada uno una familia responsable con la que crecer. Violeta encontró la suya.
Gracias por hacerlo posible
Cada final feliz es el resultado del esfuerzo de muchas personas: los colaboradores que dan el aviso, las casas de acogida y las familias que deciden adoptar. Gracias por formar parte de esta historia.
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Violeta ya ha encontrado su hogar, pero todavía hay otros perros esperando una segunda oportunidad.
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