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Su historia
Lo encontramos abandonado junto a una carretera, en mitad de la nada: un westy de unos ocho años, sin chip y con un tumor. Durante años lo habían dedicado a la cría. Nos hicimos cargo de él, lo operaron del tumor y se le trató también una posible leishmania. Tras la operación quedó muchísimo mejor y empezamos a buscarle una familia con la que disfrutar de una vida nueva. La encontró, y hoy está adoptado.
Gracias por hacerlo posible
Cada final feliz es el resultado del esfuerzo de muchas personas: los colaboradores que dan el aviso, las casas de acogida y las familias que deciden adoptar. Gracias por formar parte de esta historia.
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Westy ya ha encontrado su hogar, pero todavía hay otros perros esperando una segunda oportunidad.
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