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Su historia
Yako tenía nueve años y un carácter noble y cariñoso. Se llevaba bien con todos: gatos, perros, niños y adultos. Era positivo en leishmaniasis, pero la tenía muy controlada con una pastilla de por vida que no era cara. Cuando llegó todavía estaba aprendiendo a hacer sus cosas en la calle; con ganas, paciencia y cariño, todo se lograba. Finalmente Yako encontró familia.
Gracias por hacerlo posible
Cada final feliz es el resultado del esfuerzo de muchas personas: los colaboradores que dan el aviso, las casas de acogida y las familias que deciden adoptar. Gracias por formar parte de esta historia.
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Yako ya ha encontrado su hogar, pero todavía hay otros perros esperando una segunda oportunidad.
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