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Su historia
Apu tenía unos dos meses cuando lo rescatamos, junto a su hermano, en un parque infantil de un pueblo de Sevilla. Su madre era una malinois preciosa y muy buena, y por su aspecto suponíamos que el padre era un mastín. Un cruce espectacular y curioso, de los que prometen perros protectores e inteligentes. Lo trajimos a Madrid para que creciera en un hogar, y allí encontró a su familia: hoy Apu está adoptado.
Gracias por hacerlo posible
Cada final feliz es el resultado del esfuerzo de muchas personas: los colaboradores que dan el aviso, las casas de acogida y las familias que deciden adoptar. Gracias por formar parte de esta historia.
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Apu ya ha encontrado su hogar, pero todavía hay otros perros esperando una segunda oportunidad.
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