Su historia
Ares era un husky siberiano de año y medio que encontraron en la provincia de Sevilla, a la puerta de un bar, pidiendo comida en Semana Santa. La familia que lo recogió lo trataba como a un rey, pero no podía darle la actividad que necesita un husky, con largos paseos y mucha atención, y decidió que lo mejor para él era buscarle otro hogar. Era muy sociable, noble y cariñoso, se llevaba genial con los gatos y lo único que quería era jugar. Encontró la familia y la rutina que necesitaba.
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Cada final feliz es el resultado del esfuerzo de muchas personas: los colaboradores que dan el aviso, las casas de acogida y las familias que deciden adoptar. Gracias por formar parte de esta historia.
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Ares ya ha encontrado su hogar, pero todavía hay otros perros esperando una segunda oportunidad.









