Su historia
Ikki es un cruce de leonberger, un grandullón muy especial que pasó mucho tiempo encerrado en una terraza. Con unos tres años llevaba ya seis meses en su casa de acogida, conviviendo con su acogedor y la manada de la casa. Allí fue socializando poco a poco y se convirtió en un perro súper cariñoso con las personas, aunque con otros perros todavía necesitaba su tiempo. Pasó una temporada larga con HappyDog, porque hacía falta alguien con paciencia y ganas de entenderle. Esa persona llegó, y hoy Ikki ya está adoptado.
Gracias por hacerlo posible
Cada final feliz es el resultado del esfuerzo de muchas personas: los colaboradores que dan el aviso, las casas de acogida y las familias que deciden adoptar. Gracias por formar parte de esta historia.
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Ikki ya ha encontrado su hogar, pero todavía hay otros perros esperando una segunda oportunidad.










