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Su historia
Babi era un galgo de ocho años lleno de puro amor. Vivía en Sevilla con una familia que, por problemas personales, ya no podía seguir ocupándose de él. Para evitar que acabara en una perrera, HappyDog se puso a buscarle una casa. Con ocho años y tanto cariño que dar, merecía una familia que lo quisiera tal y como era, y la encontró: Babi fue adoptado y empezó una nueva etapa en un hogar.
Gracias por hacerlo posible
Cada final feliz es el resultado del esfuerzo de muchas personas: los colaboradores que dan el aviso, las casas de acogida y las familias que deciden adoptar. Gracias por formar parte de esta historia.
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Babi ya ha encontrado su hogar, pero todavía hay otros perros esperando una segunda oportunidad.
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