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Su historia
Dulce hacía honor a su nombre: era superdulce. Fue rescatada de una madriguera cuando tenía alrededor de dos meses, y nadie sabía quiénes eran sus padres, aunque por su tamaño se esperaba que fuera una perra mediana. Tras el rescate viajó a Madrid con HappyDog para buscar familia, con toda la vida por delante. Allí encontró su familia definitiva.
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Cada final feliz es el resultado del esfuerzo de muchas personas: los colaboradores que dan el aviso, las casas de acogida y las familias que deciden adoptar. Gracias por formar parte de esta historia.
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Dulce ya ha encontrado su hogar, pero todavía hay otros perros esperando una segunda oportunidad.
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