Su historia
Erik era un podenco cachorro de Sevilla. Lo encontraron solo en el campo junto a su hermano Enok, en una zona cruzada por tres autovías y a punto de ser atropellados. Al principio era algo tímido, pero cuando alguien le daba un poco de cariño se convertía en su sombra. Era cariñoso, bueno, sociable con otros perros y muy activo: solo quería jugar. Fue de los que más tuvieron que esperar, y pasó de los 6 a casi los 8 meses buscando hogar. Al final llegó su gran familia.
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Cada final feliz es el resultado del esfuerzo de muchas personas: los colaboradores que dan el aviso, las casas de acogida y las familias que deciden adoptar. Gracias por formar parte de esta historia.
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Erik ya ha encontrado su hogar, pero todavía hay otros perros esperando una segunda oportunidad.









