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Su historia
Évora llegó a Madrid desde Granada: una pomerania de ocho años que había pasado su vida en un criadero teniendo camadas. Vino junto a otras perritas que habían compartido jaula con ella. Como apenas se habían relacionado con personas, llegó con mucho miedo y necesitaba espacio, paciencia, mimos y tiempo para aprender a vivir en una casa. Con esos cuidados tuvo su segunda oportunidad: Évora fue adoptada.
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Cada final feliz es el resultado del esfuerzo de muchas personas: los colaboradores que dan el aviso, las casas de acogida y las familias que deciden adoptar. Gracias por formar parte de esta historia.
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Évora ya ha encontrado su hogar, pero todavía hay otros perros esperando una segunda oportunidad.
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