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Su historia
Fabio tenía un año y era puro amor. Pequeño, de menos de diez kilos, era súper cariñoso, muy sociable y muy inteligente. Además ya hacía todas sus necesidades en la calle, así que estaba listo para mudarse a una casa sin complicaciones. Nos tenía enamoradas y queríamos para él una familia que disfrutara de su compañía tanto como nosotras. La encontró: Fabio fue adoptado y empezó su nueva vida.
Gracias por hacerlo posible
Cada final feliz es el resultado del esfuerzo de muchas personas: los colaboradores que dan el aviso, las casas de acogida y las familias que deciden adoptar. Gracias por formar parte de esta historia.
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Fabio ya ha encontrado su hogar, pero todavía hay otros perros esperando una segunda oportunidad.
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