Su historia
Magno tenía cuatro años y su rescate llevó más de tres semanas, porque al principio no confiaba en nada ni en nadie. Poco a poco, con paciencia y amor, fue perdiendo todos sus miedos y descubrió que hay manos que dan mucho cariño. Era adorable, cariñoso y simpático, y tan delicado que se acercaba con muchísimo cuidado a recibir una caricia, también de los niños y de las personas con poca movilidad. Al final se quedó en casa con quienes lo rescataron.
Gracias por hacerlo posible
Cada final feliz es el resultado del esfuerzo de muchas personas: los colaboradores que dan el aviso, las casas de acogida y las familias que deciden adoptar. Gracias por formar parte de esta historia.
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Magno ya ha encontrado su hogar, pero todavía hay otros perros esperando una segunda oportunidad.









