Su historia
Gabriela no llegaba a los dos años cuando entró en nuestras vidas. Al principio estaba demasiado malita para viajar a Madrid, así que la cuidamos en la distancia hasta que mejoró. Para nosotras era muy especial. Resultó ser una perra mimosa, obediente y sociable con otros perros: paseaba a tu lado sin dar tirones, no ladraba a nadie y movía el rabo esperando mimos o que alguien jugara con ella. No tenía ningún miedo a las personas. Como perra PPP, su adopción necesitaba licencia y seguro, y llegó la familia que lo tuvo todo listo para ella. Hoy Gabriela ya está adoptada.
Gracias por hacerlo posible
Cada final feliz es el resultado del esfuerzo de muchas personas: los colaboradores que dan el aviso, las casas de acogida y las familias que deciden adoptar. Gracias por formar parte de esta historia.
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Gabriela ya ha encontrado su hogar, pero todavía hay otros perros esperando una segunda oportunidad.







