Su historia
Karma vagaba sola por las calles cuando la encontraron y la protegieron en las dependencias municipales de Toledo. Desde allí fuimos a recogerla y la trajimos a Madrid; el nombre se lo pusimos nosotras. Tenía unos nueve meses y estaba sana. Era buena hasta decir basta, sociable, súper cariñosa, obediente y muy achuchable. El día de su primer baño se portó de maravilla: no tuvo miedo ni del secador y se dejó hacer de todo. Encontró su familia, y hoy Karma ya vive con ella.
Gracias por hacerlo posible
Cada final feliz es el resultado del esfuerzo de muchas personas: los colaboradores que dan el aviso, las casas de acogida y las familias que deciden adoptar. Gracias por formar parte de esta historia.
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Karma ya ha encontrado su hogar, pero todavía hay otros perros esperando una segunda oportunidad.









