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Su historia
Kay apareció solo en Sevilla cuando aún no había cumplido un año. Por su aspecto parecía un cruce de podenco y todo apuntaba a que se quedaría chiquitito. HappyDog se hizo cargo de él y, como todos sus perros, salió con el protocolo veterinario hecho, contrato de adopción y seguimiento. Kay, el perrete pequeño que llegó de Sevilla, encontró la familia que lo adoptó.
Gracias por hacerlo posible
Cada final feliz es el resultado del esfuerzo de muchas personas: los colaboradores que dan el aviso, las casas de acogida y las familias que deciden adoptar. Gracias por formar parte de esta historia.
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Kay ya ha encontrado su hogar, pero todavía hay otros perros esperando una segunda oportunidad.
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